En el Plan Director que se aplica a las instalaciones de Súria y de Sallent se incluyen medidas de restauración ambiental que pueden diferenciarse en dos bloques: uno primero de medidas correctivas, y un segundo de medidas de seguimiento y control necesarios para conocer el estado y la evolución del medio y determinar la eficacia de las medidas correctivas.
La gestión del agua en los depósitos salinos gestionados implica la utilización combinada de medidas correctivas tanto de carácter general como metodologías correctivas de ámbito específico. Como medidas correctivas de carácter general, se dispone de dos redes de canales perimetrales para cada depósito. Las redes están formadas por un canal externo excavado en el terreno natural, con el objetivo de evitar la entrada de agua dulce del entorno hacia los depósitos, y una red interna de canales de lámina PEAD y/o hormigón, a fin de recoger todas las aguas salinas que circulan por el nivel más superficial del depósito.
Para captar las aguas que circulan en la base del depósito se dispone además de un sistema de drenaje interno, que fue instalado en el inicio de los depósitos. Además, en las nuevas zonas de aportación se realiza una impermeabilización de la base asegurando en todo momento la estabilidad y drenaje para la captación total de las aguas salinas generadas. Como medidas de carácter específico, se ha aplicado primero un adecuado programa de investigación para el diseño de pozos, zanjas-drenaje y drenajes californianos en aquellos puntos, donde se ha detectado riesgo de que las aguas salinas entren en contacto con el medio hídrico local.
Una vez diseñadas y construidas las medidas de carácter específico, las aguas salinas captadas, junto con la de las medidas de carácter general, son caracterizadas desde el punto de vista hidroquímico y contabilizadas con contadores volumétricos y son enviadas a la planta de procesamiento, donde pueden ser aprovechadas en parte para el proceso industrial, y el resto se envía al mar Mediterráneo a través del mar Mediterráneo.
El colector de salmueras es una infraestructura pública, de 128 kilómetros de longitud, que discurre por diferentes municipios, donde los usuarios del mismo pagan en concepto de amortización, mantenimiento y uso. El colector se puso en funcionamiento a principios de los 90 y su objetivo es evitar verter el efluente, de las plantas de tratamiento, minas y depósitos salinos, en el cauce de los ríos Llobregat y Cardener y por tanto evitar la afección al medio hídrico. El agua que se envía al colector representa un 15% del volumen total circulante y supone para la organización un coste de 1.2 M€ al año aproximadamente (hoy en día ya se está construyendo un nuevo colector de salmueras).

La protección del Medio Ambiente es parte integral de la gestión de ICL Iberia, y constituye una de sus prioridades dada la naturaleza de su actividad. Fue la primera empresa minera en España en contar con un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) certificado y cuenta con una inversión anual media de 10 millones de euros.
Para la correcta gestión del SGA la compañía ha dotado a más de un equipo con carácter pluridisciplinar al departamento de medio ambiente, para que se dedique en exclusiva a la coordinación de la gestión de los vectores ambientales ya las medidas correctoras y de seguimiento. Un panel de expertos, científicos y profesionales con larga experiencia, también han colaborado con el diseño de nuevas medidas correctoras y de seguimiento y control.
